Cosumismo
_Introdución.

El consumismo es el fenomeno de consumo excesivo por parte de, -por ejemplo-, un sector de la población. El consumismo se refiere al consumo exagerado de satisfactores, muy por arriba de los que una persona necesita para vivir decorosamente.

El consumismo se ve incentivado principalmente por:

• La publicidad.

• La predisposición de usar y tirar de muchos productos,

• La baja calidad de algunos productos que conllevan un período de vida relativamente bajo los cuales son atractivos por su bajo costo,

• Algunas patologías como obesidad o depresión que nos hacen creer más fácilmente en la publicidad engañosa, creyendo con esto que podemos resolver nuestro problema consumiendo indiscriminadamente alimentos, bebidas, artículos milagrosos u otro tipo de productos.

• El desecho inadecuado de objetos que pueden ser reutilizados o reciclados, ya sea por nosotros o por otros.
• La cultura y la presión social.

Efectos del consumismo

Global. El consumismo es dañino para el equilibrio ecológico en su totalidad ya que actualmente existen muchos problemas relacionados al excesivo consumo de recursos naturales que se hace a nivel mundial así como que los procesos de producción en su gran mayoría generan contaminación.

Regional. La preferencia de productos innecesarios o fácilmente sustituibles de una población que son producidos en otra región ayuda a desequilibrar la balanza comercial entre las regiones.
• Social. Frecuentemente se ayuda a la mala distribución de la riqueza, ya que los consumidores son por lo general de un nivel socioeconómico inferior que los dueños de las compañías generadoras de los productos objetos de consumismo. El problema de la basura es también grave.

• Familiar. Al caer en el consumismo aumentamos nuestros gastos de forma innecesaria comprando cosas que pudieramos evitar o reducir como productos cuya publicidad promete milagros, productos de vida útil baja o productos sustitutos de otros naturales.

• Personal. Generalmente las opciones consumistas son menos saludables que las que no lo son. Por ejemplo, hacerse un jugo de naranja en casa contra comprar un jugo empacado que, además de tener conservantes, viene con envases que acaban como genera basura inorgánica.

Indicadores de consumismo

Existe consumismo cuando frecuentemente se presenta una o más de los siguientes casos:

• A nivel doméstico.

* Un producto se utiliza una sola vez o un pequeño número de veces respecto a uno similar que podría durar mucho más. Ejemplos: envases no retornables en lugar de retornables, rasuradoras desechables en lugar de una de navajas intercambiables, bolsas de plástico de supermercado en lugar de bolsas resistentes y cámaras fotográficas desechables en lugar de una convencional.

* La cantidad de basura inorgánica que generamos es notablemente superior a la cantidad de basura orgánica. Este indicador es muy importante para hacer una autoreflexión de nuestros hábitos de consumo. Debemos generar un cambio interno.

Algunos consejos para reducir el consumismo

• A nivel doméstico.

*A la hora de desear un producto, considerar entre las opciones que tengamos además de la utilidad y el precio una reducción en el consumismo, lo que impactará en nuestra economía, directamente en nuestra salud y en el medio ambiente.

* Al comprar un producto, considerar el número de veces que se usará, lo que haremos con él cuando lo desechemos (cuánto contaminará) y qué haríamos si no adquiriéramos el producto (alternativas y necesidad real del producto).

* Evaluar si queremos un producto porque está de moda o porque realmente lo necesitamos y pensar cuánto durará dicha moda: ¿Realmente vale la pena adquirirlo?

Ejemplos de artículos que nos hacen caer en el consumismo

• Ropa, accesorios para vestir, juguetes, utensilios y herramientas de baja calidad
• Dispositivos y aparatos electrónicos que no son realmente necesarios
• Comida chatarra
• Alimentos empaquetados y bebidas embotelladas
• Platos, cubiertos y vasos desechables.
• Objetos de entretenimiento personal, como cuadriciclos, lanchas, etc.

Otra Vision sobre el Consumismo

Las personas trabajan y producen bienes y servicios. Cuando no había moneda intercambiaban su producción mediante el trueque con otras personas, para cubrir otras necesidades. Según la producción ha ido aumentando, los individuos han ido cubriendo otras necesidades. Algunas necesidades ni siquiera existían, pero algunos inventos nos las crean (ej: los teléfonos móviles). Pero lo cierto es que según se va produciendo más con el fruto del trabajo, más cosas podemos consumir, pues para algo trabajamos.

Cada persona tiene una escala de valores en la que ordena lo que más y lo que menos le gusta. Esta escala es diferente para cada persona e incluso varía con el tiempo. Según los recursos que cada persona posée, sacados del trabajo o del capital de que dispone, cada uno intenta ir satisfaciendo sus necesidades. Hace 600 años lo único que se podía satisfacer, y mal, era la comida, el vestido y la vivienda (si es que se puede llamar vestido a llevar la misma tela encima del cuerpo 10 años y vivienda a la cabaña en la que ha vivido la familia desde siempre. Y no hablemos de la comida). Según se fue produciendo más gracias a la acumulación de capital, la educación de los trabajadores, y al avance técnico, se pudo ir satisfaciendo las siguientes necesidades: probablemente comer y vestir mejor, una vivienda más digna, un calzado nuevo, quizás tomar un vino de vez en cuando en una taberna o pagar a un juglar para que amenizara una noche. Cada persona fue cubriendo sus propias necesidades según su escala. Poco después, gracias a la aparición del dinero y a que algunos podían cubrir sus necesidades más básicas, alguna gente pudo empezar a ahorrar, cosa que cada vez es más común. Es decir, el porcentaje de producción consumida por la población, en especial por la clase media y la obrera, ha ido decreciendo. Lógicamente esto se da porque, cuantas más necesidades vamos satisfaciendo, las que van quedando son menos acuciantes y, a partir de un cierto nivel de renta, empezamos a consumir una parte cada vez menor respecto a lo que ganamos. Esto es así para algunas personas; para otras, la satisfacción que obtienen de ir cubriendo necesidades no decrece tan rápido, podría incluso decirse que tienen en cierto modo más suerte que las que sí, puesto que siempre tienen gustos que cubrir y el fruto de su trabajo les da más satisfacción. Así, para el que le lo único que le gusta es ver fútbol y jugar a las cartas en el bar, el dinero adicional que se va ganando una vez cubiertas sus necesidades básicas y esas aficiones no acaba dando mucha más satisfacción que la que produce su ahorro. Otras personas, en cambio, disfrutan gastándose el fruto de su trabajo en mejores coches, nueva ropa, conociendo nuevos sitios, y otras cosas que muchos que no comparten sus gustos consideran frivolidades.

Por otra parte, según unas personas han podido ir ahorrando, a otras se les ha brindado la posibilidad de endeudamiento (para comprar una casa, un coche, unas vacaciones, e incluso para comprar comida en un momento de apuro). La posibilidad de endeudamiento es una ganancia histórica de la sociedad. Antes casi nadie tenía la posibilidad de comprarse una vivienda, sólo se heredaban, y no se construía casi ninguna (puesto que casi nadie podía pagarlas al no existir las hipotecas). Ahora por lo menos existe la posibilidad de hacerlo. Puede haber personas que se endeuden por encima de lo que nunca van a poder pagar. Por una parte es su responsabilidad y su exclusivo problema. Con sus actos sólo están perjudicando al que les dejó el dinero, generalmente un banco, que ya tiene previsto ese tipo de contingencias. Con lo cual también las personas que se sobreendeudan están mejor que cuando no había posibilidad de deuda, han consumido más de lo que han producido perjudicando a una entidad que ya tiene previstos esos problemas dentro de su negocio. Haberles prohibido el hacerlo (sobreendeudarse) sería paternalismo con los individuos y creerse que uno sabe mejor si otra persona debe endeudarse o no, en vez de dejarlo a su propia responsabilidad. A alguien que no pague sus deudas probablemente se le denegará el crédito la próxima vez, pero en ningún caso estará peor que si no hubiera tenido dicha posibilidad.

Todo lo anterior se resume en tres ideas centrales:

a) Cada cual tiene sus preferencias y necesidades. Ningunas preferencias son mejores que otras, tanto derecho tiene a consumir el que prefiere un placer más "elevado", como una ópera, como el que prefiere un placer más mundano, como un partido de fútbol.

b) La aparición del ahorro trajo consigo la posibilidad de recurrir a crédito, que es un avance social que sólo atañe al que pide el dinero (consumidor) y al que lo presta (banco). Si el consumidor ha pedido un crédito es porque así será más feliz, nadie le obliga. Si ni siquiera pudiese pedirlo estaría en peor situación, pues ni siquiera podría elegir si pedirlo o no.

c) La sociedad humana ha ido progresando y cada vez se obtiene más fruto del trabajo. Así, se innova y se trabaja para poder cubrir las necesidades, que por lo general son infinitas aunque con intensidad decreciente. El que considera sus necesidades cubiertas ahorra y el que no las considera cubiertas consume con todo el derecho del mundo, pues para algo lo ha ganado trabajando. Así pues, el hecho de que cada vez se consuma más obedece al hecho de que cada vez se produce más.

A la luz de estos tres puntos, consideremos el concepto de "consumismo". Se dice que el consumismo es un problema porque muchas personas consumen por encima de lo que necesitan. El que afirma esto puede ser por dos razones:
1) Cree que hay cosas que no son necesarias y que hay gente que consume demasiado dichas cosas. Es decir, intenta anteponer su escala de valores y su escala de necesidades a la de los demás, considerando que la suya es más justificable o loable. Curiosamente, el que acusa de consumismo nunca ve consumismo en sí mismo. Si considera algo "no necesario", lógicamente no lo compra. Si lo compra, se estaba mintiendo a sí mismo diciendo que "no era necesario", puesto que si lo compra es que dicho objeto le causa mayor satisfacción que el dinero que le cuesta, es decir, le satisface una necesidad.

2) Cree que la humanidad en su conjunto, y más concretamente los países desarrollados, consumen demasiado. Es decir, aboga por consumir menos (y lógicamente producir menos), como la famosa corriente denominada "crecimiento cero" de los años 60 que nació al amparo del informe del "Club de Roma", un informe catastrofista que predecía el fin de la civilización por el agotamiento de las "riquezas limitadas de la tierra". Esta visión, continuadora de la idea de Malthus del "crecimiento de la población por encima de los alimentos", ya está abandonada porque ignora el papel de la innovación y el avance técnico en la producción de alimentos y de cualquier producto y servicio en general. Por otra parte, proponer el crecimiento cero es una irresponsabilidad para con los más necesitados, puesto que cortaría una de las posibilidades que tiene una parte todavía importante de la humanidad de salir de la pobreza, el comercio justo (si es que algún día Europa y Estados Unidos deciden bajar sus aranceles) de bienes de bajo valor añadido, manufacturas y alimentos.